El exótico pez convicto (Amatitlania nigrofasciata), desplaza y pone en riesgo de extinción a mojarra mexicana (Cichlasoma istlanum)

El exótico pez convicto (Amatitlania nigrofasciata), desplaza y pone en riesgo de extinción a mojarra mexicana (Cichlasoma istlanum)

Rafael Malpica

Fotos: Alex Córdoba Aguilar y Dra. Elsah Arce Uribe

Ciudad de México, México, 16 de mayo de 2018, México Ambiental.- La competencia interespecífica en un hábitat común -básicamente espacio, refugio y alimento- y la agresividad natural, territorialidad y adaptabilidad del pez convicto (Amatitlania nigrofasciata), nativo de América Central, ponen en riesgo de extinción a la mojarra mexicana o criolla (Cichlasoma istlanum), un pez cíclido nativo de la cuenca del río Balsas -cuyas poblaciones en estado natural han disminuido notablemente- y a otras especies de la fauna íctica local, concluyeron investigadores mexicanos liderados por Dr. Alex Córdoba Aguilar del Instituto de Ecología y la Dra. Elsah Arce Uribe de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

En su trabajo Native fish, Cichlasoma istlanum, hide for longer, move and eat less in the presence of a non-native fish, Amatitlania nigrofasciata, publicado por la prestigiosa editorial científica Springer, los autores concluyeron que la agresión natural del pez convicto propicia cambios conductuales en la mojarra mexicana nativa que, a largo plazo, podrían limitar el éxito biológico de sus poblaciones en estado natural.

Elsah Arce comentó que la mojarra criolla es una especie nativa de la cuenca del Río Balsas con una amplia distribución en los estados de Michoacán, Guerrero, Morelos, Puebla y Colima. Puede alcanzar una talla de hasta 25 centímetros y actualmente representa un recurso pesquero y alimenticio para los pobladores de la región. Algunos informes de campo indican que las capturas de estos ejemplares nativos se han reducido y se presentan ejemplares de talla menor a las anteriormente reportadas.

El panorama del cíclido mexicano Cichlasoma istlanum “… podría ser el de una especie desplazada de su ambiente natural ante la llegada de especies exóticas”, confirmó Alex Córdoba Aguilar al señalar que uno de los efectos de la introducción de fauna ajena a un lugar es, precisamente, la extinción de la fauna local, un fenómeno estudiado y comprobado científicamente, como parece ser el caso.

Los investigadores mexicanos Alex Córdoba Aguilar y Elsah Arce Uribe hicieron experimentos con ambos peces en el laboratorio y encontraron que en presencia del pez convicto, la mojarra mexicana tiende a ser más evasiva, a permanecer más tiempo escondida y a comer menos.

Para documentar las respuestas conductuales de Cichlasoma istlanum, los expertos registraron en acuarios controlados el uso del refugio, la actividad de natación y la tasa de alimentación de la mojarra mexicana en presencia y también en ausencia de peces convicto. Encontraron que la mojarra mexicana usaba refugios por más tiempo, nadaba por períodos más cortos y comía menos en presencia de peces convictos que con otras especies y solos.

Córdoba Aguilar dijo que debido a que el uso prolongado del hábitat de refugio puede privar a la mojarra mexicana de las oportunidades de alimentarse, crecer y reproducirse, la hipótesis principal del estudio era que los peces convictos pueden afectar negativamente la aptitud de la especie nativa del Balsas en espacios (en este caso pecera) en el que las dos especies coinciden e interactúan. Con el trabajo en el laboratorio y las observaciones, los científicos confirmaron esta hipótesis y concluyeron que el pez convicto afecta y desplaza al cíclido mexicano e incluso podría poner en riesgo su viabilidad y en algún sentido provocar su extinción en estado silvestre en algunos cuerpos de agua.

Si bien la investigación se basa en observaciones del comportamiento en un medio controlado como los acuarios, una segunda fase de la investigación es observar el comportamiento de estos peces en su hábitat y determinar los factores que podrían revelar qué está pasando con la población de la mojarra criolla, aunque se puede entender el proceso.

En el laboratorio, los peces recluidos en las peceras, cuentan con refugios en igualdad de condiciones y se observan las interacciones de ambas especies al estar en contacto directo, así como los ataques y uso del refugio. De hecho, los peces “… todo el tiempo compiten por el espacio y el refugio y hay un ganador de este recurso; se ha probado que los ganadores de los mejores recursos tienen mayores posibilidades de supervivencia, reproducción y por lo tanto, adecuación biológica”, sostuvo Elsah Arce.

La doctora en ciencias por el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, dijo que las evidencias son claras: Amatitlania nigrofasciata es un buen competidor con altos niveles de agresión y gran territorialidad que ha desplazado a la mojarra nativa al tiempo de limitar su reproducción pues compite por los mismos sitios de anidación y refugio. Los pescadores de algunos sitios de colecta de la cuenca confirman que la pesca de la mojarra criolla es cada vez más reducida y las tallas no alcanzan las ideales para su consumo, detalló.

Alex Córdoba Aguilar del Instituto de Ecología aseguró que la introducción de especies no nativas constituye un problema ambiental sumamente grave en todo el mundo. En México, a partir de esta investigación, la afirmación es concluyente: Las poblaciones locales de la mojarra mexicana (Cichlasoma istlanum) son afectadas por la introducción del pez convicto (Amatitlania nigrofasciata), limita su reproducción y provoca fenómenos como una menor densidad poblacional y el desplazamiento de sus hábitat naturales.

Parte de las investigaciones de estos peces se realizan en el Laboratorio de Acuicultura e Hidrobiología del Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (CIB-UAEM) donde se desde hace más de 15 años se realizan indagaciones sobre la mojarra criolla sobre aspectos nutricionales, de reproducción y crecimiento en condiciones de cautiverio. En el trabajo también colaboraron Alexis Manuel de La Torre Zavala y Jorge Luna Figueroa.

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