Por: Rafael Malpica
Ciudad de México, México, 28 de abril de 2017, México Ambiental.- Un árbitro al servicio de la Organización Mundial de Comercio, emitió este 25 de abril de 2017 una decisión histórica en la diferencia comercial sobre el atún entre México y los Estados Unidos, que permite a nuestro país establecer un esquema para cobrar 163.23 millones de dólares anuales, por el daño provocado en virtud de las exigentes medidas y requisitos aplicados por el gobierno de Estados Unidos sobre el etiquetado “dolphin safe” para los productos de atún, una situación que impide a los pescadores y productores mexicanos contar con esa etiqueta y comercializar este pez y sus productos industrializados en aquel país, desde hace más de diez años.
Aunque el laudo del árbitro de la OMC favorece a México, nuestro país y los pescadores mexicanos, no han presentado pruebas concluyentes sobre las medidas técnicas en los diferentes artes de pesca de atún, que salven a diferentes especies de delfines de una captura incidental. En otras palabras: No hay pruebas definitivas que confirmen que los pescadores mexicanos de atún no capturan delfines en sus faenas de pesca. Eso es el argumento principal del gobierno estadounidense para no autorizar la entrega de etiqueta “dolphin safe, por lo que este pescado y sus derivados industriales, aún no se pueden comercializar en aquel país.
El manejo político de esta decisión de la OMC no se ha hecho esperar. Mario Aguilar Sánchez, comisionado Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) afirmó que este fallo que autoriza a México imponer sanciones a los Estados Unidos por 163.23 millones de dólares anuales, es una victoria comercial y de la sustentabilidad y conservación de los recursos pesqueros. Y como copia exacta de su subalterno, el secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), José Calzada Rovirosa, sostuvo que este arbitraje favorable para México, refrenda el compromiso de México con la sustentabilidad y generan nuevas oportunidades de negocios en el ámbito global.
Desde el 24 de octubre de 2008 México solicitó ante la OMC, la realización de consultas con los Estados Unidos sobre el aparato legal que regulaba el etiquetado de productos industrializados de atún, como la Ley de Información al Consumidor sobre Protección de Delfines, las Normas sobre etiquetado dolphin safe y los Requisitos dolphin safe para atún capturado en el OPO [Océano Pacífico Tropical Oriental] por embarcaciones grandes con redes cerqueras.
Y es que de acuerdo al reclamo de México, las medidas aplicadas por el gobierno estadounidense en las que se que establecen las condiciones para el uso de una etiqueta “dolphin safe” en los productos de atún y que en consecuencia determinan el acceso a ese etiquetado que autoriza el Departamento de Comercio de los Estados Unidos. Esta institución lo asigna a partir de la presentación y cumplimiento de determinadas pruebas documentales que varían con arreglo a la zona en que se capture y el método de pesca por el que se capture el atún contenido en el producto de atún. Para el caso presentado por México, dichas pruebas “… eran incompatibles, entre otras disposiciones, con el párrafo 1 del artículo I y el párrafo 4 del artículo III del GATT de 1994, y los párrafos 1, 2 y 4 del artículo 2 del Acuerdo OTC”.
Es decir, el gobierno mexicano recurrió en su exigencia ante la OMC al término “incompatibilidad” de los requisitos demandados por el gobierno de Estados Unidos para entregar la etiqueta “dolphin safe”, porque colisionaban con otros requisitos dispuestos en otros esquemas legales comerciales avalados por la propia Organización Mundial de Comercio.
El problema entre México y Estados Unidos en lo que se ha denominado la “guerra del atún” no es nuevo. Algunos expertos señalan el inicio en 1980, cuando la Secretaría de Marina, por decisión gubernamental, detuvo barcos con bandera de Estados Unidos que pescaban atún ilegalmente en aguas nacionales. Como respuesta inmediata el gobierno estadounidense determinó embargar el atún que era exportado desde México.
Si bien un sexenio después se levantó el embargo, en 1990 Estados Unidos endureció su marco legal y exigió a los países exportadores de atún, referir detalles técnicos y operativos sobre sus artes de pesca y sobre todo, los mecanismos para la sustentabilidad de la pesquería, particularmente aquellos sobre la protección de diferentes especies de delfines que eran capturados incidentalmente por las redes de cerco, un sistema de alta rentabilidad pues permite una mayor eficiencia en la captura del atún, pero que lamentablemente afecta otras especies de mamíferos marinos, principalmente delfines, que se alimentan de los mismos organismos que el atún.
Estados Unidos fue más allá en su lucha contra México por el atún, pues en 1992 prohibió a compradores estadounidenses importar ese pescado de países que en realidad industrializaban ejemplares de atún mexicano. La medida fue un duro golpe para la industria mexicana del atún.
Para cerrar aún más el sistema legal contra el atún mexicano, el gobierno de Estados Unidos lanzó un esquema de etiquetado que denominó “dolphin safe” que se aprueba para países productores de atún que comercializan sus productos en aquel país y que comprueban el cumplimiento de las rígidas medidas impuestas por ese mecanismo inhibitorio al comercio de atún, que en realidad beneficia a pescadores de ambos litorales de Estados Unidos.
Por esa razón, hace casi diez años, en 2008, México presentó una controversia legal comercial ante la OMC contra el gobierno de Estados Unidos en virtud que bajo el argumento de incumplimiento de las normas, no se le aprobó el etiquetado “dolphin safe”. Son diferentes artículos contenidos en las siguientes actas en disputa: Ley de Información al Consumidor sobre Protección de Delfines, las Normas sobre etiquetado dolphin safe y los Requisitos dolphin safe para atún capturado en el OPO [Océano Pacífico Tropical Oriental] por embarcaciones grandes con redes cerqueras.
En este contexto, la OMC –un organismo multinacional con sede en Ginebra, Suiza- designó un árbitro para resolver la controversia que emitió una decisión que parece inapelable, en la diferencia sobre el atún entre México y los Estados Unidos, después de una década en la que los gobiernos de México y Estados Unidos han discutido sus diferencias sobre este tema. El árbitro es una institución presidida por Stefán Haukur Jóhannesson y en la que participaron además Mary Elizabeth Chelliah y Franz Perrez.
La investigación, los resultados y el laudo del árbitro, fueron publicados este 25 de abril de 2017, lo que abre la posibilidad de México de recuperar algo más de 163 millones de dólares anuales, aunque eso no es garantía para que el atún y sus derivados ingresen al mercado estadounidense.
La conclusión y el laudo en el punto 7.1. es la siguiente: “Por las razones expuestas supra, el Árbitro determina que el nivel de anulación o menoscabo de ventajas resultantes para México causado por la medida sobre el atún de 2013 es de 163,23 millones de dólares EEUU anuales. Por consiguiente, de conformidad con el párrafo 4 del artículo 22 del ESD, México puede solicitar al OSD autorización para suspender concesiones u otras obligaciones según se indica en el documento WT/DS381/29 a un nivel que no supere los 163,23 millones de dólares EEUU anuales.”
En sus argumentos técnicos, el árbitro, entre otras cosas, estableció en el documento que el nivel de anulación o menoscabo resultante del modelo estadístico y sus variables endógenas, instrumentados para analizar y resolver el conflicto comercial en términos económicos, “… es la diferencia entre el valor del total de las exportaciones de atún envasado estimado en la situación hipotética y el valor de las exportaciones reales de atún envasado de México a los Estados Unidos, habiéndose calculado ambos niveles para el año 2014”.
En esa situación hipotética, el árbitro estimó que el valor del total de las exportaciones en 2014 de atún envasado de México a los Estados Unidos (atún de aleta amarilla envasado en su totalidad) es igual a 185,88 millones de dólares EE.UU. El valor del atún envasado mexicano exportado realmente a los Estados Unidos en 2014 fue de 22,65 millones de dólares EE.UU. “Si tomamos la diferencia entre el valor total de las exportaciones de atún envasado de México a los Estados Unidos en el marco de la situación hipotética y el valor total de las exportaciones reales en 2014, constatamos que la pérdida comercial estimada sufrida por México en 2014 equivalió a 163,23 millones de dólares EE.UU.”, señaló el árbitro.
La guerra del atún entre Estados Unidos y México parece tener un fin que sin embargo, no garantiza la comercialización del producto mexicano en aquel país hasta que se compruebe que la pesquería no afecta las poblaciones de diferentes especies de delfines.









