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Ensenada, Baja California, México, 6 de mayo de 2017, México Ambiental.- El grupo de científicos que integran los Cruceros de Malla Fina del Consorcio de Investigación del Golfo de México (CIGoM), estudia los procesos ecológicos y los ciclos biogeoquímicos en dos regiones muy puntuales de este sistema marino: las cuencas de Perdido y Coatzacoalcos, para entender cómo interactúan los grupos de fitoplancton, zooplancton, ictioplancton y bacterias, respecto a procesos como pastoreo, respiración comunitaria o producción primaria.

 

Con una superficie mayor a los 1.6 millones de kilómetros cuadrados, el Golfo de México es el noveno cuerpo de agua más grande del mundo. Recibe los escurrimientos de tres grandes ríos (Misisipi, Bravo y el sistema Usumacinta), además de ser una región con gran número de procesos y actividades socioeconómicas, como la extracción de petróleo y gas natural, turismo y pesca, y que tiene una muy alta presión antropogénica.

 

Se pretende relacionar esta información con aspectos físicos como la hidrografía y movimientos del carbono, de nutrientes, oxígeno y la materia orgánica particulada, entre otros. En otras palabras: establecer una base de entendimiento entre procesos biológicos y su relación con los ciclos biogeoquímicos en ambas cuencas, explicó el Dr. José Rubén Lara Lara, investigador del CICESE.

 

En este subproyecto de Malla Fina participan investigadores, técnicos y estudiantes de seis instituciones mexicanas (CICESE, UABC, CICIMAR, UNAM, UABCS y CIBNOR) y dos de Estados Unidos: el Instituto de Investigación del Acuario de Monterey Bay (MBARI, por sus siglas en inglés) y un laboratorio de la Universidad de Hawai.

 

Este grupo de trabajo opera en una de las cinco grandes líneas de acción que desarrolla el CIGOM desde finales de 2014 denominada “Línea base y monitoreo ambiental”, que coordina la Dra. Sharon Herzka Llona del Centro de Investigación Científica y educación Superior de Ensenada (CICESE).

 

Las campañas oceanográficas que desarrolla el grupo de Malla Fina son las únicas enfocadas a procesos y ciclos biogeoquímicos. Sobre esto el científico señaló: “Ninguno de los otros cruceros lo hace en la escala que lo hacemos nosotros, con tanta frecuencia para medir la producción primaria, el pastoreo, la respiración, cuántas partículas están cayendo en la columna de agua de mar, la lluvia, cuánto CO2 entra en la atmósfera; eso es exclusivo de nosotros. Los demás no lo pueden hacer no porque no puedan, sino que simplemente si tu quieres recorrer todo el golfo necesitarías meses”.

 

El plan del CIGOM es que este grupo profundice la investigación y genere nuevo conocimiento en las regiones de Perdido, al noreste del Golfo de México, casi frente a Tamaulipas y en la cuenca de Coatzacoalcos, en el sur de Veracruz.

 

Consideró novedoso trabajar con modelos matemáticos que generalmente van a la parte física: cómo se mueve el agua, la circulación. Van a agregar otros componentes de investigación, por ejemplo, cómo se mueve el carbono y cómo se mueve el nitrógeno. Ya no solamente la corriente, sino lo que va en ella. Si aquí hay respiración y producción primaria, cómo eso es transformado por los procesos de mesoescala (giros ciclónicos y anticiclónicos). Es decir, Se integra el componente biogeoquímico a los estudios.

 

Aceptó que este novedoso esquema se ha realizado ya en otros lugares pero no con la profundidad de ahora. Han existido esfuerzos de modeladores que trabajan una fracción de estuario y tratan de ver cómo se mueve el carbono del fitoplancton al zooplancton, o cuánto se va al fondo. Sí hay ensayos, pero creo que en la escala que lo estamos haciendo, con esa profundidad, me atrevo a decir que es el único lugar donde se ha hecho, detalló.

 

El Dr. Rubén Lara calculó un grupo de entre 50 y 70 investigadores, algunos de los cuales se siguen sumando con iniciativas de uso de drones o para analizar ya no solamente CO2, sino flujos de metano (que es una componente muy importante porque absorbe 20 veces más energía que el CO2) y de óxidos nitrosos (que absorben 600 veces más) y que son más peligrosos.

 

En 2016 se hicieron dos campañas oceanográficas: una en marzo y la otra en septiembre; este año ya tienen programada otra para septiembre, y dependiendo de las fluctuaciones del peso frente al dólar, consideran realizar de una a tres más en 2018.

 

Recientemente en Ensenada se presentaron los primeros resultados del crucero que se realizó en marzo de 2016. Fueron 10 presentaciones por parte de investigadores del CICESE y de la UABC, quienes abordaron aspectos sobre la hidrografía en ambas cuencas, carbono inorgánico disuelto, oxígeno, nutrientes, pigmentos fotosintéticos, producción y abundancia bacteriana, fitoplancton y pastoreo, metagenómica y transcriptómica del fitoplancton y del zooplancton, así como composición isotópica tanto de la materia orgánica particulada como de algunos grupos del zooplancton.