Mazatlán, Jalisco, México, 20 de julio de 2018, México Ambiental.- El robalo (Centropomus sp) es una de las especies de producción pesquera y acuícola de mayor crecimiento en México y un producto alimenticio de gran demanda entre los consumidores que registró en 2017 un volumen comercial en todos los litorales mexicanos de 16 mil 482 toneladas, con valor de 755 millones de pesos.
De acuerdo a la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca, durante los últimos cuatro años, la producción de robalo en México se duplicó, al pasar 8 mil toneladas en 2013 a 16 mil toneladas en 2017, por lo que se considera una especie de alto valor comercial e importancia económica para las comunidades pesqueras dedicadas a esta pesquería, sobre todo en el Golfo de México, donde los estados de Veracruz, Campeche y Tabasco, concentran 70 por ciento de la producción nacional.
El robalo se considera una especie tropical que no tolera temperaturas frías y su zona de captura se lleva a cabo en aguas marinas de jurisdicción federal y sistemas lagunares del Golfo de México y Mar Caribe.
Es una especie eminentemente americana de agua salada y dulce de amplia distribución en los océanos Atlántico y Pacífico. Se le encuentra en el Golfo de México y mar Caribe. Los robalos pertenecen a la familia Centropomidae y solo existe un único género Centrosomas y doce especies:
Centrosomas armatus, Centrosomas ensiferus, Centrosomas medius, Centrosomas mexicanus, Centrosomas nigrescens, Centrosomas parallelus, Centrosomas pectinatus, Centrosomas poeyi, Centrosomas robalito, Centrosomas undecimalis, Centrosomas unionensis y Centrosomas viridis.
El robalo es importante como pez de escapa en la pesca de captura, aunque la acuacultura ha permitido que los pescadores tomen consciencia de la producción de esta especie bajo sistemas de cultivo.
La calidad de su carne destaca por un bajo contenido de calorías y grasas, que lo convierte en un alimento ideal para reducir peso. Su consumo ayuda a mejorar la función y salud del corazón, venas y arterias, a la vez que ayuda a disminuir el colesterol y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Este pescado es valioso en la cultura gastronómica de algunas regiones de México, donde se preparan las famosas postas de robalo, fritas, asadas o al mojo de ajo; también se prepara en filete con cualquier tipo de salsa, como guisado, en sopa o caldo; y en restaurantes se anuncia y se sirve como una especialidad.



















